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El Partido Justicialista de Neuquén atraviesa una etapa de incertidumbre política profunda. Sin una conducción clara, con liderazgos debilitados y todavía marcado por el impacto de la mala elección legislativa de 2025, el peronismo provincial se encuentra ante una disyuntiva clave: reconstruirse desde nuevas referencias o prolongar un proceso de desgaste que lo alejó del centro de la escena política.

En ese contexto emergió una nueva línea interna impulsada por tres intendentes peronistas: José Asaad (Vista Alegre), Javier Huillipan (Mariano Moreno) y Gonzalo Núñez (San Patricio del Chañar). El espacio comenzó a tomar forma en diciembre pasado, cuando los jefes comunales reunieron fichas de afiliación con la mira puesta en el proceso interno que definirá las autoridades partidarias el próximo 15 de marzo.

La aparición de este armado expone, ante todo, el vacío de poder dentro del PJ neuquino. Tras el ocaso de la conducción referenciada en Oscar Parrilli y Darío Martínez, el partido quedó sin un ordenamiento político claro, con sectores que sobreviven sin capacidad de síntesis y sin una estrategia definida frente al nuevo mapa provincial, dominado por la consolidación de La Neuquinidad y la dispersión del espacio nacional.

Los intendentes proponen una construcción basada en el territorio y la representación local, y aseguran estar abiertos a un proceso de unidad. Sin embargo, advierten que, de no existir acuerdos, están dispuestos a competir en una interna. “Queremos hacer valer nuestra gestión y cercanía con los vecinos y afiliados al partido. Trabajamos por la unidad, pero si es necesario estamos preparados para ir a una interna”, señalaron en una entrevista con Letra P.

El interrogante que se abre dentro del peronismo neuquino es si la experiencia municipal alcanza para conducir un partido golpeado, con escasa representación legislativa y sin un relato político unificado. ¿Puede la gestión local transformarse en un proyecto provincial capaz de recuperar identidad, votos y protagonismo? ¿O se trata apenas de un reordenamiento interno frente a la falta de otras alternativas visibles?

En paralelo, el flamante espacio reconoce mantener un diálogo institucional con el gobierno provincial de Rolando Figueroa, en un escenario donde el PJ quedó relegado de las decisiones centrales. “El trato es cordial”, explicaron, y remarcaron la necesidad de fortalecer al partido para recuperar capacidad de interlocución. “Hoy hay legisladores que ni siquiera nos consultan qué necesitamos. Es importante conformar representación en todas las áreas para que las intendencias obtengan beneficios”, sostuvieron.

El cronograma partidario ya está en marcha. Entre el 5 y el 23 se recibirán candidaturas, avales y pedidos de número de lista, con la oficialización prevista para el 26, aunque no se descartan modificaciones. Marzo será el mes decisivo, con la validación de boletas, la organización del acto eleccionario y la votación del 15 de marzo.

El escrutinio definitivo se realizará el 19 y la proclamación de autoridades el 30. En juego no está solo la presidencia del PJ neuquino, sino la posibilidad —todavía incierta— de que el peronismo encuentre un rumbo en medio de su crisis más prolongada.

Autor: admin